Las cápsulas de CO2 en dos líneas
Las cápsulas de CO2 para soda son las cargas del sifón: 7,8 g de dióxido de carbono en un cilindro de acero de un solo uso, una cápsula por litro de agua. La caja trae diez, es decir, diez litros de soda. Van en el sifón de soda de un litro de la misma línea.
Para quién son
Para quien tiene el sifón. Sin la cápsula, el sifón es una botella de acero: el gas es el que hace el trabajo. Diez cápsulas cubren diez cargas, y en una barra que sirve highballs cada noche la reserva se revisa antes del turno, no a mitad: quedarse sin cápsulas de CO2 con el sifón lleno de agua significa volver a la botella.


Por qué dióxido de carbono, y por qué 7,8 gramos
La soda es agua con dióxido de carbono disuelto: el CO2 da la burbuja y el punto ácido que se nota en la lengua. El óxido nitroso de las cápsulas de nata no lo hace: se disuelve en las grasas, no en el agua, y en un sifón de soda daría una espuma sin gas. Por eso las cápsulas no se intercambian, y por eso estas tienen la ojiva dorada: se reconocen de un vistazo en el cajón.
Los 7,8 g están dosificados para un litro de agua fría: es la cantidad que se disuelve en un litro a 4 grados a la presión del sifón. Poner dos no da una soda con más gas, solo pone el sifón en sobrepresión, y el gas sobrante sale por la válvula al primer golpe de palanca.
Ficha técnica
- Contenido por cápsula: 7,8 g de CO2
- Contenido: caja de 10 uds.
- Rendimiento: 1 l de soda por cápsula
- Compatibilidad: sifón de soda de 1 l
- Peso de la caja: 310 g
- Gas: dióxido de carbono
Cómo se guardan
Son recipientes a presión: lejos del sol y de las fuentes de calor, en un sitio ventilado. No es una precaución de trámite, y el proveedor lo escribe en la caja: el gas a presión puede explotar si se calienta. En la contrabarra se guardan en el cajón, no encima de la cafetera ni al lado del lavavajillas. Una caja de diez pesa 310 g y cabe en un cajón de la estación sin quitar sitio.
Cómo se enroscan, y el soplido que dice que ha entrado
La cápsula se coloca en el portacápsulas con la ojiva hacia el cabezal y se enrosca hasta el soplido breve: es el gas que entra. Si el soplido no para, la cápsula está torcida o la junta del cabezal está sucia, y se desenrosca enseguida en lugar de forzar. Luego diez segundos de agitado y a la nevera: sin agitar, el gas se queda encima del agua y la primera salida es casi solo CO2.
Cómo se desechan las cápsulas de CO2
La cápsula vacía es acero y va al reciclaje de metales. En un local que carga el sifón a diario son decenas de cápsulas al mes: un recipiente propio junto a la estación evita recogerlas al cierre, una a una, del fondo del fregadero.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas cápsulas de CO2 trae la caja? Diez, de 7,8 g cada una: diez litros de soda.
¿Sirven para el sifón de nata? No. La nata pide óxido nitroso; estas son de dióxido de carbono, para la soda.
¿Se puede usar media cápsula? No: una vez perforada, la cápsula se vacía entera. Una cápsula, una carga.
¿Se reutilizan? No, son de un solo uso: el portacápsulas las perfora y el orificio queda.
Enviamos desde Roma. Entrega en España peninsular en 3-4 días laborables. El sifón que las usa es el sifón de soda de acero inoxidable de 1 l, en la categoría de sifones.

























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